El mismo día del terremoto, la futura ministra de Vivienda, Magdalena Matte, convocó a un grupo de especialistas para evaluar la situación. De ahí saldrá el Departamento Nacional de Reconstrucción, a cargo de la tarea.
El mismo día del terremoto, el pasado 27 de febrero, la futura ministra de Vivienda, Magdalena Matte, comenzó a planear lo que sería el diagnóstico del daño y la reconstrucción de las zonas de catástrofe. Citó a tres expertos en la materia y se inició el trabajo de lo que a partir del próximo gobierno será el Departamento de Reconstrucción Nacional, una entidad especial creada para diagnosticar el problema y poner en marcha las políticas para levantar las casas en las áreas golpeadas.
La iniciativa fue informada la noche del domingo por el Presidente electo, Sebastián Piñera, a los presidentes de los partidos de la Alianza, más los jefes de bancada del Senado y de la Cámara y su comité político. Con ello, anunció el nombre de Pablo Allard, arquitecto de la UC, máster y doctor en diseño urbano por la U. de Harvard, como encargado del organismo que estará orientado a soluciones de mediano y largo plazo, basadas en tres ejes fundamentales: construcción de viviendas, revisión de normas técnicas y ordenamiento territorial.
"Estamos construyendo un Departamento de Reconstrucción Nacional para dar solución definitiva a las personas que han perdido sus casas o que deben reconstruir una parte de ellas", dijo Magdalena Matte. Agregó: "la idea es que las personas no pierdan su relación con la tierra, ni tampoco el lugar donde han vivido siempre".
Este último es uno de los principales lineamientos del nuevo organismo, que estará en coordinación con todos los ministerios. El objetivo es "minimizar" el desplazamiento de las personas afectadas desde sus hogares, mediante herramientas de planificación territorial. Lo anterior implica que la reconstrucción debe darse en plazos cercanos. Por ejemplo, la reconstrucción después del terremoto de 1985 comenzó cuatro meses después.
Uno de los temas centrales será, asimismo, revisar las normas técnicas, para garantizar que todo lo que se construya cumpla con los requisitos de seguridad. En paralelo, se buscará que la aprobación de los proyectos sea rápida y sin burocracia.
Una de las grandes preocupaciones del nuevo Ejecutivo será recuperar los cascos históricos y los centros urbanos de las ciudades y pueblos más afectados. Ello, pues el impacto de la catástrofe habría sido mayor entre las viviendas de larga data que en las sociales: según la primera evaluación entregada ayer por el Minvu, son 23.248 las viviendas sociales dañadas, de las cuales quedaron inhabitables 6.378.
Portal: Agencias - Minvu
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